El día que dejamos de dormir para trabajar más

Dormir más y trabajar menos

Uno de los efectos de la vida adulta es que poco a poco acabamos dejando de dormir como lo hacíamos cuando éramos más pequeños. Aunque hay excepciones, ahora decidimos aprovechar las pocas horas libres que nos quedan después del trabajo o los estudios para hacer más cosas de ocio o incluso trabajar más en proyectos paralelos que nos hagan más felices.

Seguro que recuerdas cuando eras solo un niño y los días te parecían casi eternos. Las vacaciones de verano duraban años y dormías diez horas seguidas sin ni siquiera darte siquiera cuenta.

Pero llegó la madurez, te pusiste a estudiar, luego a trabajar y, de repente, el tiempo pasaba demasiado rápido. Y dejaste de dormir todas esas horas que antes te sobraban porque no tenías tiempo. ¿Te suena esta historia?

Si quieres aprovechar más el tiempo sin descuidar las horas de sueño, recomendamos esta lista de consejos para mejorar el sueño y aumentar la productividad:

  1. El uso de un buen colchón, la cantidad de luz y una habitación ordenada son factores claves para disfrutar de un descanso reconfortante.
  2. No reduzcas el sueño por terminar un trabajo. El cerebro te podría jugar una mala pasada y más vale descansar y retomar la tarea el día siguiente.
  3. Toma una bebida caliente 30 minutos antes de dormir. Eso sí, evita que sea un café o un té. Tampoco son recomendables las bebidas gaseosas.
  4. Se recomienda dormir un mínimo de seis horas y unas siete-ocho horas como medida óptima.
  5. Usa la cama sólo para dormir, en lugar de para trabajar o ver la televisión.
  6. Crea un ritual que te ayude a relajarte y dormir plácidamente.
  7. Busca una postura adecuada que te ayude a descansar. Por ejemplo, reposar boca arriba o en postura fetal permite obtener un descanso más completo.

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